Trepsi-Tips

LOS LIMITES

Siempre los padres nos cuestionamos cuando es importante empezar a poner límites, sin embargo los límites se empiezan a poner desde el momento del nacimiento, al tener un horario para el baño, dar las comidas cada tiempo determinado, dormirlo a la misma hora siempre en su cuna, ponerlo en la silla de coche siempre que se valla de paseo, etc.

Cerca del año de edad, muchos padres se desesperan, ya que el bebé que fácilmente era complacido, ahora empieza a protestar y hacer berrinches. Es importante entender que esta etapa de berrinches y protestas inicia en una etapa motora de mucha exploración, donde el niño busca entender el mundo haciéndolo suyo, tocándolo e imponiéndose, quiere correr hacia esta nueva posibilidad de ver y tocar todo lo que esta a su alcance, pero a la vez esta independencia no es total y necesita mucho de mamá, de su presencia física y emocional para lanzarse a este mundo tan increíble para él. Además de esta dualidad de independencia-dependencia, se enfrenta a los constantes NO! De los adultos que no lo comprenden.
Cuando el niño inicia un berrinche sufre de esta frustración de no poder explorar todo aquello que ahora si esta a su alcance, y se enfrenta al poco vocabulario que posee para poder expresarse y esto provoca tener que llorar y protestar para sacar su enojo.

Los límites no son un fin, sino un instrumento para realizar fines.
Los límites no truncan la libertad la otorgan.
Los límites facilitan la convivencia.

Es importante considerar que:
Un niño aprende del mundo haciéndolo.
Es difícil razonar con un niño pequeño.
Los niños pequeños rara vez se portan mal a propósito.
Su temperamento esta relacionado con su comportamiento.
Su concepto de realidad y fantasía es diferente a la de un adulto.
El niño no puede aprender el concepto de NO, como los padres lo entienden hasta los 4 años.
Para los niños 5 min. son eternos.

Alternativas para decir NO:
Decir lo que se desea; no solo “No tires los libros”, solo decir “vamos apilar los libros”
Decir si en ves de no cuando se pueda, tratando de convertir ese momento en algo agradable.
Presentarle una nueva opción.
Ofrecer pocas opciones.
Usar otras palabras como, “alto, quema, duele”.
Cuando se diga No, por algo ser congruentes y siempre decirlo por las mismas cosas.
Usar el No, de cerca y no gritándolo a distancia.
Cuando el niño dice No, no significa que entiende la prohibición.

El golpear es una reacción, por parte del adulto, de miedo, preocupación, impotencia o frustración.

Es importante:
Ser empático con el niño.
Enseñarle lo que si puede hacer.
Crear rutinas.
Ser pacientes.
Estar cerca supervisando.
Ser constantes.
No amenazar.
No utilizar el siempre y el nunca.
Dejarlos hacer cosas por sí mismos.
Escucharlos.